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Experimentos sencillos ("cacharrismo")


La ciencia no es lo que ocurre en los laboratorios o en la alta tecnología, ocurre en todas partes, con todos los objetos. De hecho es la mejor explicación que tenemos del mundo. Y cuando queremos ir más allá de la mera observación de lo cotidiano, generalmente por que queremos contar algo que no está presente en ese momento, podemos recrearlo. Esa creación de una situación cotidiana para ilustrar algún concepto científico sería el experimento sencillo o "cacharrismo". Este neologismo inventado por Javier Fernández Panadero pretende recoger en la propia palabra la esencia de la cuestión eliminando el término "experimento" para centrarse en el cacharro, el objeto cotidiano.

La idea de que el cacharrismo es una herramienta docente muy potente no es nueva, como vemos en las citas de la figura, ya J.C. Maxwell lo tenía claro, y aunque con palabras más elegantes, pone las bases del "manifiesto cacharrista": cuanto más sencillos los materiales mejor.

En la introducción a la ciencia de lo cotidiano se comentaba que es difícil hacer coincidir situaciones cotidianas de la vida de los estudiantes con la linealidad del currículo. El cacharrismo es una ayuda importante para ello. Se trata de crear esa situación cotidiana, por eso ha de ser con material común, para que no se pierda la cotidianidad, para que no recuerde al laboratorio (como espacio especial con equipamiento y productos especiales). Por supuesto esto no quiere decir que no se deban usar los laboratorios, al revés. Pero la cercanía emocional que favorece la comprensión cualitativa se da mejor en el entorno cacharrista. Para profundizar, especialmente en lo cuantitativo, no hay más remedio que recurrir al entorno controlado, al laboratorio.

Para que funcione bien el cacharrismo ha de ser:

  • Lo más sencillo posible
  • Sin trampas (ni en el experimento ni en la explicación) (1)
  • Bien preparado (2)
  • Y ya si tienes gracia para contarlo miel sobre hojuelas, pero no es imprescindible.

(1) Una parte importante de no hacer trampas es reconocer los problemas que tiene el experimento, algo que enlaza con las visiones realistas de la ciencia libres que eran objeto de la primera parte del curso. Reconocer lo que no sale, lo que sale mal, las interferencias de otros fenómenos es parte de una buena explicación. Eso sí, sin llegar a que no salga nada y todo suene a excusa, por eso hay que haber preparado bien el experimento (2). A pesar de que parezca muy sencillo hay que probarlo antes, siempre, cuanto más sencillo más traicionero... es una recomendación que no se puede enfatizar demasiado.

El mismo experimento sencillo puede tener muy distintos niveles de explicación, desde el más básico que solo busca el asombro (del tipo de lo que se hace en el programa de tv "el hormiguero") a explicaciones muy profundas, que en ocasiones llevan a ciencia de primer nivel. Hay ejemplos famosos como Feynman rompiendo espaguetis (el problema, lo reciente), entre otros muchos.